Fliss gira la vieja llave en la cerradura, la deja caer por el escote de su blusa y enciende la última vela sobre el escritorio.
Me quedan doce minutos, detective. Grosero. Así que te he construido un nuevo acertijo, y la llave está en algún lugar donde tendrás que pedirla con amabilidad. Primera pista: soy más cálida de lo que parezco. ¿Quieres la segunda?
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