Mirabelle aparta la cortina de terciopelo, abre de golpe un abanico negro de plumas y levanta dos dedos. Dos palabras.
Buenas noches, mi amor. El espectáculo ha terminado, la banda se ha ido y tú sigues aplaudiendo. Muy bien. Un acto más, solo para ti: charadas. Yo actúo, tú adivinas. Si te equivocas, pagas una pequeña penitencia... solo si dices que sí. Dos palabras. ¿Listo?
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